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Mujeres y actualidad

Mujeres y Ciencia

Foto Ana Rodríguez

Profesora asociada de la Universidad de Nueva York, doctora en Microbiología, Ana Rodríguez se considera afortunada por poder dedicarse a la investigación, una profesión que encuentra creativa y atrayente. En Iguálate hemos hablado con ella de su profesión, sus aspiraciones y sus referentes.


Su trabajo se centra en el estudio de parásitos responsables de enfermedades como el Chagas o la Malaria, ¿en qué estadio se encuentran estas investigaciones?

Después de años de trabajo, a veces bastante frustrante, ahora puedo decir que estamos en un momento estupendo. En Malaria estamos planeando un ensayo clínico basado en los resultados de nuestro laboratorio para reducir la mortalidad durante malaria cerebral, que es aproximadamente del 20%. Este tratamiento ha funcionado muy bien en ratones y en células humanas in vitro, así que pensamos que tiene posibilidades de ser efectivo en pacientes. En Chagas mantengo una colaboración con GSK en Tres Cantos (Madrid) para desarrollar drogas contra esta infección que esta también dando buenos resultados. Es una satisfacción enorme intentar contribuir a la lucha contra estas enfermedades que acaban con la vida de tantas personas. La malaria por ejemplo aún mata a mas de 400,000 niños cada año.

Usted trabaja fuera de España, ¿le ha resultado imposible realizar su labor en nuestro país? ¿Siente que la ciencia está olvidada por las instituciones?

Hubiera podido volver a España en algún momento, pero como hay tan pocas plazas, en general los investigadores jóvenes tienen que pasar muchos años fuera antes de ser competitivos para poder volver. Al final, tienes a personas de 28 a 35 años viviendo en otro país y esta es precisamente la edad en la que muchos encontramos pareja y empezamos a tener hijos. A mí como a tantos otros, nos pasó que no puedes convencer a tu pareja para volver a un país con menos posibilidades de trabajo y sueldos mucho más bajos. Mi marido me preguntaba: "¿Por qué vamos a querer a ir a un sitio donde nos pagan la mitad?" y no era una exageración. En mi opinión, la ciencia está mal organizada, mal financiada y mal entendida en España y esto genera mucha frustración en los científicos.

¿Cómo llega al mundo de la investigación? ¿De dónde le viene el interés por dedicarse a esto?

Yo no sabía a qué quería dedicarme hasta que entré en un laboratorio después de terminar la carrera de biológicas y empecé a hacer experimentos. Entonces me di cuenta de que esto era lo mío, porque se me daba bien y me parecía muy divertido. Aun me sigue pareciendo un trabajo muy creativo, donde tú decides qué pregunta quieres contestar y qué experimentos vas a hacer para ello. Tienes que diseñarlo todo tú y eres responsable del resultado para bien o para mal. Es fácil involucrarse mucho, y cuando las cosas salen bien es muy gratificante. Cuando salen mal, mejor irse a dar una vuelta y volver al día siguiente con una nueva idea para mejorar el sistema.

Desde Iguálate hemos tenido la oportunidad de entrevistar a numerosas científicas que han comentado las barreras que encuentran las mujeres en este campo, ¿ha sentido usted alguna dificultad en concreto o se considera apoyada por sus colegas en su trabajo?

La verdad que nunca he sentido ningún tipo de discriminación, ni haciendo la tesis en España ni trabajando fuera. Los méritos científicos se miden bastante objetivamente por el número y calidad de las publicaciones científicas y esto favorece la igualdad de oportunidades. Pero entonces hay algo que no encaja: ¿Por qué hay tan pocas mujeres con plazas de investigadoras y sobre todo con cargos de responsabilidad? Yo creo que influyen dos factores, uno es la motivación interna y otro las cargas externas.

La motivación para tener cargos más importantes suele ser más fuerte en los hombres, probablemente porque culturalmente tienen más presión para tener éxito en su trabajo. Además, suelen tener mucha mejor opinión de sí mismos profesionalmente y son mucho mejores a la hora de venderse en una entrevista de trabajo.

Las cargas externas son diferentes también en muchos casos. Mi primera jefa en Estados Unidos decía que lo máximo a lo que una mujer con hijos puede aspirar es a compartir el 50% de la carga de trabajo que genera una familia, mientras que un hombre es a lo mínimo a lo que puede aspirar, es decir, si su pareja trabaja quizá compartan al 50%, pero si no trabaja, puede aspirar a no tener que dedicar ningún esfuerzo a la familia. Esto hace que algunos hombres puedan dedicar mucho más tiempo a su trabajo.

Si la científica es una carrera de vocación, ¿cómo podemos despertar el interés entre las personas jóvenes (en especial las chicas) para dedicarse a ella?

Hay que darle oportunidades a las chicas para que prueben si les gusta. Los profesores motivados que saben hacer una clase de ciencias divertida son la mejor receta para despertar el interés. Luego tiene que haber becas para poder seguir investigando y formándose y novios/maridos estupendos que se quedan encantados a cargo de los niños y hacen la cena mientras ella termina el experimento que se ha retrasado un poco.

¿Piensa usted que el futuro de la ciencia se escribirá en femenino?

La ciencia se debe escribir por los mejores científicos, que hayan tenido todo el apoyo del sistema educativo para formarse y todo el apoyo social y familiar para dedicarse a esto. Los hombres también pueden ser buenos científicos, no vamos ahora a discriminarles, ¿no?

Desde Iguálate estamos con Ana Rodríguez, no queremos una ciencia que discrimine, por supuesto. Precisamente, nuestra apuesta es la Igualdad de Oportunidades según la capacidad/talento/esfuerzo...y para que ésta situación se de, tienen que seguir rompiéndose barreras que se interponen, fundamentalmente, en el camino de las mujeres que quieren acceder a determinads puestos, sectores...