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Psicología y Salud Laboral

Salud Laboral: Autoestima

 

En el mundo actual escuchamos habitualmente referencias a la autoestima y al autoconcepto pero ¿a qué se refieren estos términos?  La autoestima es la valoración que hacemos de nosotras/os mismas/os (cómo nos sentimos con respecto a nosotras/os), y el autoconcepto es el conjunto de creencias que tenemos sobre nosotras/os mismos. Por tanto, median en la interpretación y la vivencia de nuestras experiencias, emociones, pensamientos, comportamientos, etc.

Ambos conceptos guardan una estrecha relación y nos dan una visión global de quiénes somos. Comienzan a construirse a edades muy tempranas, a través de la valoración y de los mensajes que recibimos de los otros (especialmente de las personas significativas) y de nuestras experiencias y vivencias. Esta visión va modificándose a lo largo de la vida conforme vamos avanzando en el desarrollo y vamos acumulando nuevas experiencias y aprendizajes. Tanto la autoestima como el autoconcepto influyen y median en la configuración de nuestra personalidad (patrón idiosincrático de percibir, pensar, sentir, afrontar y comportarse de una persona; Millon).


Así pues de ellos depende en gran parte cómo vivimos lo que nos pasa (es decir, cómo nossentimos, qué pensamos y cómo actuamos ante la vida y ante lo que nos sucede). El desempleo (y el estrés laboral) suponen un acontecimiento vital estresante para la persona, que le obliga a poner en marcha una serie de mecanismos y recursos de afrontamiento para reajustarse a la nueva situación. En numerosas ocasiones estas situaciones generan un impacto muy negativo en la persona,especialmente cuando los procesos de desempleo se alargan en el tiempo y entran en juego otros factores externos (falta de redes de apoyo social einstitucional, carencia de recursos económicos, precariedad en el mercado laboral, otros eventos vitales estresantes) y/o internos (autoconcepto y autoestima negativos, rigidez cognitiva, déficit en la puesta en marcha de habilidades sociales y/o habilidades de manejo del estrés, déficit de conductas asertivas, otros problemas o dificultades psicológicas, etc). Entre las consecuencias más frecuentes nos encontramos con que la visión de la persona sobre sí misma se ve afectada, generándose una espiral de creencias negativas ("no valgo para nada", "no voy a conseguirlo", etc)  y la experimentación de un intenso malestar emocional. Esto, mantenido en el tiempo (especialmente cuando se dan circunstancias como las mencionadasanteriormente), puede dar lugar a bloqueo o a la puesta en marcha de recursos de afrontamiento desajustados, incluso precipitar la aparición de otros problemas psicológicos. En este punto cabe señalar que cualquier acontecimiento vital negativo desencadena emociones como la tristeza, la ira, el miedo, la ansiedad,etc, lo cual es una reacción completamente normal y adaptativa (pese a su censura en la sociedad actual, en la que parece que no podemos permitirnos sentirnos así, con una serie de mensajes que nos llegan procedentes de un exceso de "psicología positiva"). El problema puede radicar en que, a veces, su intensidad, proporcionalidad y/o duración en el tiempo son muy elevadas y provocan desajuste, bien porque la persona no se ve capaz para afrontar la situación (generando una gran interferencia en su vida cotidiana) o bien porque esta situación de estrés precipita la aparición de otros problemas psicológicos latentes. Además no hay que olvidar que vivimos en una sociedad en la que se dan creencias sobrevaloradas con respecto a la alta productividad y la sobreexigencia, por lo que ennumerosas ocasiones las personas tendemos a confundir erróneamente nuestro valor (como personas y como profesionales) con el trabajo remunerado que desempeñamos (que es sólo una parte de nuestra vida y de nuestra identidad, pero no toda) y nos colocamos en una espiral de autoexigencias tan elevadas como poco realistas ("nunca es suficiente"). 

Para protegernos del impacto de los acontecimientos vitales negativos, es fundamental que prestemos atención a cómo nos sentimos, pensamos y actuamos(fomentar nuestro autoconocimiento), y pongamos en marcha todos aquellos mecanismosy recursos de afrontamiento que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestrahistoria de vida y que nos han ayudado a superar experiencias traumáticas y/o difíciles previas. Puesto que la autoestima y el autoconcepto son dos aspectos clave a la horade explicar cómo vivimos e interpretamos los acontecimientos externos (esdecir, cómo nos contamos a nosotras/os mismas/os lo que nos está ocurriendo),pueden actuar como elementos protectores o como factores de riesgo (en funciónde cómo sean) para nuestra salud física y psicológica.


En los siguientes enlaces te proponemos algunas orientaciones para fomentaruna autoestima saludable, así como un material sobre las distorsionescognitivas más frecuentes (creencias negativas que, mantenidas de forma rígida,pueden conllevar alteraciones emocionales) y una guía para la reflexión.