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Metáforas para la Búsqueda de Empleo: El Décimo de Lotería

Décimo de lotería
¿Os ha tocado en alguna ocasión la lotería?, ¿habéis obtenido un premio en otro tipo de sorteo?, y, si así fuera, ¿la cantidad de dinero obtenida fue lo suficientemente jugosa como para plantearse dejar de buscar empleo o cambiar de trabajo? Por mi parte, no conozco a muchas personas que hayan disfrutado de esta suerte, por no decir a ninguna. No obstante, estas personas desafortunadas aspiran, o aspiramos, a tener un golpe de suerte.

En la primera metáfora de este cúmulo de textos se planteó el papel que jugaba el azar en la búsqueda de empleo. Se comentó al respecto que este factor afortunado formaba parte de los ingredientes de una receta imaginada y, además, que si se prescindía del azar en la búsqueda de empleo sería mucho mejor; convertir la casualidad en causalidad, era el propósito.
 
Para esta ocasión, vamos a profundizar en cómo elegir el décimo de lotería más adecuado. Sin consultar las estadísticas, auguro que las administraciones de lotería que reparten más premios de navidad, por ejemplo, son "Doña Manolita" y "La bruja de oro". ¿Por qué será?, ¿será un factor de suerte? En este sentido, ambas administraciones son seguramente también las que más venden entre todos "los establecimientos de la ilusión". En consecuencia, el razonamiento es sencillo: "Doña Manolita" y "La bruja de oro" entregan más premios porque venden más décimos. El hecho por el que ocurre esto tampoco, me imagino, se debe a este ingrediente casual.

Detrás se encuentran diferentes profesionales responsables de favorecer que se asocie el factor suerte a estas empresas y provocar, de paso, que aumenten las ventas y, de esta forma, como hemos comentado, también mejore el reparto de premios. Seguramente que fundamenten su trabajo en la disposición de los medios adecuados y en la planificación de su estrategia.

En el proceso de búsqueda de empleo ocurre algo similar. Puede que buscando empleo un día me seleccionen para ese puesto de trabajo. Es posible, pero las probabilidades de que esto suceda son remotas. Lo más recomendable para acceder al mercado laboral es actuar como describíamos que hacían en "Doña Manolita" y "La bruja de oro": disponer de los medios adecuados y planificar la búsqueda. Luego, después, una vez trabajando, si queremos presumir sobre nuestra fortuna, no nos equivocaremos al decir que fue por nuestra capacidad y no por otros factores. Concretamente, en relación a los medios adecuados, en la anterior metáfora de la bicicleta se describía la importancia de tenerlos y hacerlos visibles. Respecto a la planificación en la búsqueda de empleo, también se comentó en otras metáforas aquello de que buscar empleo es un empleo en sí mismo. Y es cierto. Profundizando en esta cuestión, sin ir muy lejos, a Picasso se le atribuye una frase que concreta esta necesidad: "Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando." ¿Alguien piensa que Picasso fue un genio porque se le ocurrió de repente pintar "Las señoritas de Avignon"? Acertaremos al describir al pintor como un genio y como un meticuloso trabajador.

En la actualidad se hace más necesario todavía planificar nuestra búsqueda y mantener la constancia. Antes, quizá, dando una patada a un bote se encontraba trabajo. Sin embargo, ahora los tiempos han cambiado. En sí mismo, planificar es preparar cuándo y cómo buscamos. No se busca sin reconocer en qué buscamos (Lista de la compra), y sin tener un Curriculum (Bicicleta) bien diseñado.
 
No se busca un día porque me levanto con ganas y al otro no. Se busca con criterio y constancia y ante el desaliento, preguntándonos por qué no accedemos al trabajo elegido. Es cierto que la crisis influye, pero tenemos la obligación de intentar mejorar. A nivel práctico, disponer de una agenda se convierte en una herramienta imprescindible. Una agenda que tenga una doble función. Por una parte, gestionar nuestro tiempo y, por otro, recordar los contactos que hemos hecho y con quién queda pendiente que contactemos. Confío en que lo aquí comentado os haya servido para algo más que las recomendaciones públicas e indirectas que insinúan "las bondades del rezo" para salir de la crisis. Yo no me lo creo. Y nunca vi a Picasso con un cirio...