¿Astronauta? Mientras sea madre...
Liu Yang, es menuda, inteligente y sonríe cuando la enfoca una cámara. Ella es consciente de la notoriedad que ha alcanzado su nombre, de que éste pasará a la historia, y de que el mundo la recordará como la primera mujer china que salió al espacio. Y lo hará tras superar un largo proceso de selección en el que ha demostrado sus enormes capacidades y en el que, leo, "se prefirió a las mujeres casadas y preferentemente con hijos (que no es su caso) debido a que el vuelo espacial y la posible exposición radial podría causar infertilidad"... ¿perdón?
Supongo que hemos de agradecer a quien se encargara de comprobar su valía que tuviera más en cuenta sus 1.680 horas de vuelo y su larga experiencia pilotando que su óvulos pero no, ingenua de mí, encontré la respuesta en cuanto seguí leyendo: "Liu es nuestro orgullo-comentó a los medios chinos su suegra- detallando que la astronauta espera engendrar un hijo a su regreso". Bueno, ya me quedo más tranquila entonces, porque la astronauta no piensa "descuidar" eso para lo que las mujeres hemos sido "programadas": la maternidad.
Tengo un profundo respeto por las decisiones que cada una de las personas toma sobre su vida, pero lamento volver a leer cómo sale a la palestra este asunto cuando se habla de una profesional que además ha conseguido visibilizarse en un sector tan masculinizado como el científico.
Liu ha expresado de hecho su deseo de formar una familia pero aún no entiendo por qué los medios se hacen eco de esta cuestión cuando lo realmente importante es que va a llevar a cabo una misión espacial que ha requerido de un gran esfuerzo y preparación previos. Da la sensación de que, a vueltas con la maternidad, lo que se pretende es dejar en un segundo plano su talento, que es lo que realmente le ha llevado a las páginas de los periódicos de todo el mundo.
Informándome más sobre este caso me he enterado de que "lleva consigo cosméticos simples no contaminantes" pero no consigo encontrar casi nada sobre su formación o sus aspiraciones, o sobre las dificultades que ha encontrado en un camino nada llano para las mujeres de su país.
Sería positivo que los medios, como los poderosos agentes socializadores que son, profundizaran más sobre aquellos aspectos que ayudan a acabar con los estereotipos, no a reforzarlos, y a poner el énfasis en mostrar referentes femeninos profesionales. Resulta complicado hablar de términos como igualdad laboral o brecha de género si las informaciones que llegan sobre mujeres en el ámbito del trabajo no versan sobre el mismo. Tampoco beneficia en la búsqueda de vocaciones en las más jóvenes si lo que perciben es que deben anteponer ser madres a cualquier otra aspiración que tengan, cuando nunca tendrían que ser cuestiones opuestas o enfrentadas entre sí (¿alguien sabe si alguno de los astronautas colegas de Liu es padre?).
No estaría mal que además de informar incorporásemos la reflexión sobre qué valores estamos sustentando a través de nuestros mensajes. Porque si de lo que se trata es de la sociedad se transforme y se avance hacia la igualdad habrá que esforzarse por dar otros enfoques, y por mostrar una realidad que es tan plural y diversa como lo son las propias mujeres.