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Mujeres y actualidad

Madre no hay más que una...porque padre parece que no hay

Susana Santos Casas
Como si de una conjunción planetaria se tratara estos días llegan a mis manos, de diferentes fuentes, informaciones sobre una cuestión que desgraciadamente no es una novedad: las mujeres siguen siendo las que "apechugan" con la doble jornada, las que concilian (dícese eufemismo para referirse a lo primero) y las que sostienen con sus cuidados directos o indirectos (cuando una no llega deriva los mismos a otra mujer que lo haga bajo su supervisión) al resto de la familia.

Un estudio de la Universidad Jaume I de Castellón viene a decir que a mayor nivel formativo mayor igualdad en el ámbito del hogar, pero que siguen siendo ellas las que organizan y gestionan el trabajo doméstico, las que recortan horarios, cambian turnos o se acogen a reducciones de jornada. El sistema está montado de tal manera que el argumento de la conciliación sirve como excusa edulcorada para encasquetar las peores condiciones laborales a la mujer, los contratos a tiempo parciales (menos cotización, menos pensión) y para expulsar del mercado a las que ya no son necesarias. Precisamente sobre este último tema me comentaba una compañera que asistió a una charla en la pasada edición del Madrid Woman's Week en la que se hablaba de la reconversión en empresarias de profesionales tras su maternidad. Estas mujeres han podido encauzar su carrera, crear empresas y demostrar todo su potencial. Son felices con su decisión pero, ¿debemos alegrarnos de esta "segunda oportunidad"? ¿Qué sucede con aquellas que no pueden permitírselo, o no tienen capacidad técnica, o no quieren ser emprendedoras? Si se prescinde de las trabajadoras por ser madres tendríamos que denunciarlo y si, bienvenidas sean las iniciativas dirigidas a incrementar las mujeres en el ámbito empresarial pero, ¿por qué teñir de rosa algo que es en el fondo lo mismo (cuando nos necesitan trabajamos, cuando vienen mal dadas salimos las primeras)?

En un rizar el rizo el asunto en esa misma charla se leía un decálogo sobre la maternidad, sobre asumir nuestras imperfecciones y a trabajar para mejorarlas. En uno de sus puntos leo: "Madre no hay más que una, y esa eres tú", mientras que alguna asistente hablaba de cómo compatibilizar la crianza con la vida empresarial (dar agua a su bebé de madrugada a la vez que redactaba el plan de empresa). Resumo: soy una profesional, me despiden tras ser madre, monto una empresa, sigo asumiendo toooodo el trabajo de casa y soy una madre fetén, ¿dónde quedan los padres en todo esto? ¿No hemos pasado de ser ninguneadas a sobreexplotadas? Creo que sería positivo que pensáramos no en nuestros límites, sino en que los otros arrimen el hombro porque es simple y llanamente su responsabilidad (asumida en buena o mala gana según los casos). Si no es dar un triple salto mortal con pirueta final para llegar al mismo punto en el que estamos siempre, el de la esfera privada, el de casa, el "femenino", ahora disfrazado de polivalencia, multifuncionalidad y con algo más de glamour.

Eso enlaza con este titular de The Independent: "En EE.UU hay más compañías dirigidas por hombres que se llaman John que por mujeres"
. Pues eso, que John sigue dominando el mundo porque nosotras estamos a otra cosa. Será cuestión de que John se ponga con la fregona y el bibe y entre en casa, porque padre, se llame Juan o Pepe, también sólo hay uno.
 
 

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