¿Se está desmoronando el mito de que un horario interminable garantiza prestigio en la empresa y mayores posibilidades de promoción? ¿O se trata por el contrario de jefes poco eficaces que solo consiguen la insatisfacción de la plantilla? ¿Y qué ocurre con los/as niños/as, obligados/as a estar solos/as en casa o a cargo de cuidadoras?
La encuesta añade que los empleados/as de hoy en día perciben como un grave contratiempo tener que sufrir a un jefe a la vieja usanza, el que exige presencia constante, solo vive para trabajar y no concibe que los demás no hagan lo mismo. "Este tipo de mandos se cobra dos víctimas: las mujeres y los niños", asegura Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe)
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