Resumen de la jornada “Acoso en la empresa y claves para la prevención y la gestión de las distintas formas de acoso en la empresa”, impartida por Concepción Sánchez Turanzas, Gerenta de Easylife Conciliación S.L
La igualdad efectiva entre mujeres y hombres es un objetivo prioritario en las políticas tanto nacionales como europeas. La igualdad (o la desigualdad) puede reflejarse en las diferentes esferas de nuestra sociedad, tanto de forma sutil como de forma manifiesta. De ahí la importancia de promocionar la Igualdad de Oportunidades desde todos los ámbitos: igualdad ante la ley, igualdad en el empleo, en la educación, en la sanidad, etc. En España este objetivo queda reflejado en la Ley orgánica 3/2007 de 22 de marzo para la Igualdad efectiva de Mujeres y Hombres.
Como agentes sociales las empresas tienen un papel fundamental en la promoción de la Igualdad de Oportunidades debido al fuerte impacto que el acceso al empleo, la retribución, las medidas de conciliación de la vida personal, profesional y familiar, etc, tienen en la en la igualdad efectiva y en las condiciones de vida de mujeres y hombres.
Tanto la discriminación (directa e indirecta) como el acoso suponen dos claros reflejos de desigualdad y más concretamente en el ámbito que nos ocupa, la discriminación por razón de sexo, el acoso sexual y el acoso por razón de sexo.
Discriminación por razón de sexo es la situación en que se encuentra una persona que, por razón de su sexo, es, ha sido o pudiera ser tratada de manera menos favorable que otra persona en una situación comparable. Tanto el acoso sexual como el acoso por razón de sexo constituyen formas de discriminación directa por razón de sexo.
Acoso sexual es cualquier comportamiento verbal o físico de naturaleza sexual, realizado con el propósito o que produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.
Acoso por razón de sexo es cualquier comportamiento que se realice en función del sexo de una persona con el propósito o que produzca el efecto de atentar contra su dignidad y de crear un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.
Una vez conocida la situación de acoso, la empresa debe establecer y comunicar los cauces existentes para la gestión del mismo y el apoyo a la víctima.
Esta jornada iba dirigida a empresas, especialmente a personal de Recursos Humanos para reflexionar sobre prácticas en la prevención, la detección y la gestión de situaciones de acoso así como para presentar un servicio de consultoría dirigido al tratamiento del mismo. Nosotras pensamos que la empresa tiene que implicarse activamente en la prevención, detección y gestión del acoso, y que es un tema lo suficientemente delicado como para dejarlo en manos únicamente de una empresa externa. Además, no hay que olvidar el papel de los sindicatos en la gestión del mismo. Estudios realizados recientemente por el sindicato UGT constatan que “la precariedad, la flexibilidad y la intensidad que requieren los patronos disparan los problemas asociados al acoso y a la violencia laboral”. Lo que han llamado “la siniestralidad silenciosa” que se manifiesta muchas veces en bajas por depresión o trastornos de ansiedad.
Por tanto, trabajar por la Igualdad de oportunidades es una cuestión de justicia social que nos atañe a todas y todos nosotras/os como ciudadanas/os, así como a organizaciones, entidades e instituciones como tales, ya sean públicas o privadas.